EL OPUS DEI, INVESTIGADO POR ROMA: Benedicto XVI ordena a dos visitadores canónicos examinar la Prelatura

Fuente: RD Religión Digital Lunes, 21 de enero 2008

¿Se acabó la buena estrella de la Obra en Roma? Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Maciel, fuese apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.  La investigación sobre el Opus, conocida eclesiásticamente como visita canónica, será realizada por dos visitadores, uno italiano y otro español.

En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental, entre otros cargos. En Roma, se especula que la visita canónica vaticana tiene que ver con estas y otras actividades “sospechosas”.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa.

Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en sus dos grandes operaciones: la desactivación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus Dei estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas. La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por medio centenar de exsocios hace un año. Ahora, el Vaticano investiga a la Obra.

Noticia recogida también por MADRIDPRESS.COM

EL VATICANO DECIDE INVESTIGAR AL OPUS DEI

Querida Agustina [coordinadora de Opuslibros.org]:

He recibido una información de  fuentes fiables del Vaticano, según la cual el opus va a recibir una visita canónica. Esto significa que el Vaticano va a investigar al opus. Aún no se han hecho públicos los nombres de los visitadores, se sabe que uno es español y otro italiano, pero la decisión de investigar ya se ha tomado.

Esto quiere decir, en mi opinión, que nuestra carta al Vaticano, junto a otras concausas, que se han recibido y se reciben en las distintas diócesis y que éstas envían a los correspondientes dicasterios de la curia, se están tomando en cuenta.  Espero seguir recibiendo información y que otros la consigan.  

Un abrazo,

Alberto Moncada

Me doy de baja en esta Iglesia, Alfonso Ussía y la beatificación de José María Escrivá

Artículo de Alfonso Ussía, escrito con motivo de la beatificación de José María Escrivá.
Revista Época, 2 marzo, 1992

Soy cristiano, y católico, apostólico y romano, y creo en Dios, y en El espero, y en El sufro, y en El gozo, y en El vivo, y en El, el día que El estime conveniente, moriré. Pero ni mi fe, ni mi esperanza, ni mi sufrimiento, ni mi alegría, ni mi vida, ni mi muerte, pertenecen a otros que no sean El y yo. Le debo muy personales y viejas disculpas a un maravilloso hombre equivocado en sí mismo, completo en sí mismo, atormentado en sí mismo, magnífico en si mismo. Me refiero al padre Llanos, el “cura rojo”, el jesuita que nunca abdicó de Dios y fue valiente con sus principios de hombre. Eso es un cura, eso es un religioso. Yo soy un elitista, una puñetera porquería. El “cura rojo”, fascista, franquista, elegido por la hipocresía, fue un cura hipócrita. Pero un día rompió su corazón por otros corazones, y bajó a la mugre, y presidió la mugre, y se alzó contra la injusticia social, y se hizo comunista, porque no hay cura que en Dios crea que no haga lo que el padre Llanos protagonizó cuando se conoce, de cerca, la miseria. Pobre, tonto, romántico y contradictorio militante de la materia sin Dios. Arrogante, estupendo, auténtico cura de la desesperanza.

Y mientras él se entierra, “el otro” se eleva. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que todo siga su curso? ¿Cómo se puede admitir que la más cursi nube del supuesto Cielo, la más rica nube del supuesto Cielo, la más elitista nube de ese Cielo -a partir de ahora, con minúscula- se adueñe de la inteligente frialdad de la Iglesia? El santo de los pobres y el “santo” de los millonarios. El jesuita que se equivocó sin ira, y el irascible señorito de los señoritos juntos con el mismo Dios. No, no y no. Dios no se tambalea tanto. Dios no erige cruces de piedras preciosas, ni Dios gustaba de la colonia “Atkinsons”, ni Dios besaba más veces a los ministros que a los directores generales, ni Dios pagó lo indecible para ser marqués, ni Dios buscó en los poderosos la consistencia de su mensaje, ni Dios trucó su origen y apellidos, ni Dios admitió la soberbia y la vanidad. Dios, mi Dios, es otro. Y está más cerca de mi pobre y equivocado padre Llanos, que de mi nada pobre y tremendo marqués de Peralta. Que después de 20 siglos de poder omnímodo y soberbio, no sirve afirmar que “doctores tiene la Iglesia”. Los doctores de la Iglesia se han movido -y Dios permanece-, más por los intereses que por la justicia.

Que no es cierto que la Iglesia acierta cuando lo decide, porque la Iglesia es un compendio, histórico y social, de vergonzosa corrupción. Que miles de millones de pesetas se han dedicado e invertido para alcanzar la beatificación del marqués de Peralta. Que el proceso y expediente para la tal beatificación ha estado en manos de personas ligadas a la secta privilegiada fundada por el marqués. Que no, que no y que no. Que creo en Dios, y en El espero, y en El sufro, y en El vivo, y en El, el día que estime conveniente, moriré. Pero sin oros y obsesiones farisaicas; sin plata ni chantajistas y estoy seguro que en la nube más alta y más humilde de la realidad de lo trascendente, estarán los auténticos perfiles del sufrimiento, y que la hipocresía de los poderosos, el dinero de los ricos, el poder de los intolerantes y la vanidad de los elitistas, no tendrá lugar de privilegio en los ámbitos de la verdad. Porque lo que ahora ocurre, y sucede, y pasa, es de vergüenza. Por eso, adorando a Dios, me doy de baja de esta Iglesia crepuscular y jerezana.